CREER ES CREAR. El mantra de Teatro y Consciencia para afrontar el Covid-19

23 Mar
2020

“Si prevés el sentimiento de cada posible vivencia de tu vida, no habrá espacio para que ocurra algo nuevo, porque estarás contemplando tu vida encarando el pasado en lugar del futuro. Es la coyuntura en la que el alma se libera o se hunde en la inconsciencia. Aprenderás a liberar tu energía en forma de emociones y, por lo tanto, a cerrar el vacío entre quien aparentas ser y quien eres. Y en último lugar, te volverás transparente. Cuando quien aparentas ser es quien eres realmente, es cuando eres libre de verdad”

Joe Dispenza «Deja de ser tú»

A raíz de la crisis que está provocando el Coronavirus, este artículo que escribí hace ya unos años para mi querido Marcos Ribera, me recuerda lo necesario que es rememorar el poder del ARTE para revisar nuestros patrones de comportamiento y sistemas de creencias y acceder a una vía de autoconocimiento aún mayor, más profunda si cabe, a través de nuestro canal creativo. Espero os resuene y os motive a colaborar y a reflexionar sobre cómo encarar este nuevo y desconocido MOMENTO.

Desde mi carrera como artista, CREER viene de las experiencias que se sintonizan en los lugares del no saber, en lo desconocido, en lo que Peter Brook (consagrado director de teatro) denomina el “espacio vacío”. Crees porque te atreves a saltar fuera del espacio conocido, tu zona de confort, el “patrón”, es decir, todo el conjunto de creencias, conceptos, supuestos morales que absorbimos de nuestro entorno y que nos hacen vivir desde una posición asumida y obediente. O dicho de otro modo, crees cuando te liberas de ataduras (prosperidad, riquezas, éxito, comodidad, confort, seguridad) y empiezas a peregrinar en lo desconocido (terror, peligros, monstruos, infiernos, brujas,  territorio hostil) para ir en búsqueda de la Verdad.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo” 

Mahatma Ghandi

Para explorar e indagar sobre los puentes entre esos dos terrenos tan polarizados en nuestra mente dual occidental, los Artistas manejamos una herramienta  formidable: La imaginación. Como si se tratara de ejercitar un músculo, el más representativo del desarrollo de nuestra parte derecha del cerebro,  practicar la imaginación, desde la mirada de un niño libre, fantasioso y juguetón, nos permite entrar y salir de realidades múltiples, convirtiéndonos en todo tipo de seres, atreviéndonos a sentir emociones que no nos atreveríamos a vivir en nuestra propia vida “conocida”.

Eduardo Monteiro nos habla de una Posición asumida, que es la que reproduces mecánicamente porque te la han transmitido y te la has creído sin cuestionarla, y la Posición convergente, la que apunta donde quiero ir, la que me permite realizarme y alcanzar mis deseos más profundos. Para ello debo posicionarme en la conciencia, ese lugar que trasciende la mente puramente mecanicista y animal, y nos catapulta al ser espiritual, vivo, creador, amoroso, libre. Y para ello, es imprescindible adquirir una disciplina personal impecable, cultivar y nutrir diariamente nuestro centro espiritual, así como cuidar tu cuerpo y rodearte de estímulos que activen sensaciones y emociones placenteras que optimicen la proactividad y la asertividad. Todo ello, sin duda, ayuda a mantener fuerte nuestro sistema inmune.

A raíz de la crisis del Coronavirus, este artículo me recuerda lo necesario que es rememorar el poder del ARTE.

Desde esa LIBERTAD, que no es otra cosa que asumir tu responsabilidad como ser humano para llevar a cabo tu propósito de vida con conciencia plena, desde una ÉTICA personal que alinee tu deseo, tu pensamiento, tus emociones y tus acciones, es desde donde podemos empezar a CREAR  cada situación, cada momento, cada relación, en coherencia con quienes somos, con nuestra Verdad, con nuestro corazón.

¿Suena bonito, verdad? Se escriben miles de libros que nos hablan de ello, y todos queremos esa anhelada “iluminación” que nos permitirá ser felices, tener relaciones funcionales y cuidar nuestro entorno. Nos realizaremos y viviremos en plenitud. Tocaremos el ansiado “éxito”. La siguiente cuestión, entonces, es: “dame la fórmula, dime cuáles son los pasos para llegar a ese lugar, pero los fáciles y rápidos, los que no dejan cicatriz. Ah! Y que no me haga perder mucho tiempo ni dinero. Y sobretodo, que no me cuestione mis rutinas y mi vida tal y como la tengo montada, que me ha costado mucho tenerlo todo bajo control”.  En realidad, queremos volver donde estábamos, pero siendo más felices. Sólo lo maquillamos.

Sí, hay un camino para llegar ahí. Pero no es un camino conocido, ni mucho menos fácil. Ni tan solo imaginado. Es el camino del “no saber”, del “viaje del peregrino”. Quien desea con todas sus fuerzas ser libre, abrir el corazón y sentir que todas las posibilidades están a su alcance, sabe que debe romper con todo el sistema de creencias que ha insertado en el “software” del pensamiento inconsciente, y que ha materializado en hábitos de comportamiento, patrones adquiridos en el pasado que perduran en el tiempo, saliendo al exterior en forma de impulsos automatizados. Un autómata no está vivo. Un ser humano sí. Y es imprevisible. Hay que encender la luz donde había oscuridad para saber quiénes somos realmente y que deseamos finalmente. Es un camino al cual yo llamo  “descodificación”, un “reset”, para volver a escribir nuestro camino, y al final, nuestro destino. Y también es el camino para trascender las emociones reprimidas que nos han dejado clavados en el rencor y el dolor no vivido, por tanto el sufrimiento. Para liberar el sufrimiento hay que liberar esas emociones, esos pensamientos estancados y obsoletos que nos han momificado, vampirizado, congelado en el tiempo.

Todos queremos esa anhelada “iluminación” que nos permita ser felices, tener relaciones funcionales y cuidar nuestro entorno.

Entonces, liberados de nuestras corazas, nuestras máscaras, nuestros fantasmas, ¿nos quedamos vacíos? Si, ahí empieza todo en realidad. Es lo que en términos gestálticos se denomina “el vacío fértil”.

CREER es algo intangible… y poderoso. ¿Cómo ponemos atención plena a aquello que queremos que ocurra? Con deseo. Con determinación. Con coraje. Con hambre de transformar los pensamientos que nos hacen anticipar lo que todavía está por venir, activando la presencia en el estar aquí y ahora, huyendo de lo obvio, verbalizando discursos coherentes con lo que queremos ser, y lo que queremos ver. Poniendo atención.

CREAR es algo tangible… y profundo: ¿Cómo materializar esos deseos? Con la fuerza de la voluntad. Escuchando activamente, sintiéndolo, viviéndolo. Cambiando tu “Posición”. Tomando consciencia de la posición con la que reproduces lo que no quieres crear. Tomando consciencia de la posición con la que produces lo que sí eliges crear. Saliendo al mundo. Regalando tu humanidad. Siendo el autor de tu historia. Accionando.

CREER ES CREAR. Creer es SABER que hay algo más ahí afuera.

Y si sabes…

¿Qué ACCIONES vas a llevar a cabo para materializarlo en lo ya conocido?

¿Cuánto CORAJE estás dispuest@ a tener para transitar tus heridas y convertirlas en un don?

¿Qué vas a hacer para que tus dones y talentos beneficien a otros seres humanos, a la comunidad, al planeta?

¿QUÉ VAS TÚ A APORTAR?